Posterous theme by Cory Watilo

lovers

¿si todo esto es sólo un sueño, una realidad que no me pertenece?
estoy donde quiero estar
que me dejen dormir hasta que el sueño nos encamine a la dulce sensación de amanecer en tu cama, en tus brazos...
flotando en la certeza de saberlo todo cierto...
Sólo el eco nos acompaña. Si tuviera una oportunidad, todo lo demás lo echaría a perder.
Camino despacio, pienso demasiado. Cuestiono mis propias dudas, y me creo lo que no digo. 
Soy una mentira, y la verdad sólo me acelera.
Quiero intentar algo nuevo, pero regreso a lo que conozco. 
Y si lo pienso bien, ya no recuerdo; no conozco nada. 
Doble negación, prohibida desde la definición.
Me desvanezco, o acaso retrocedo. Me duele el cuerpo, me duelen partes que no conocía, siento dolores nuevos, y me acompañan los viejos de cerca. 
Serena y tranquila, mudo de cuerpo
Mudar o cambiar, que mas da.... ya no pertenezco, intento por lo menos creerlo.
tampoco puedo
Y entonces, sonrío un poco:

He estado creciendo. 

todo, fuera de lugar

temblar la noche
desvanecer el tibio miedo de lo desconocido 
intentar recordar.

no recuerdo nada

el viento, tu boca. 
y el viento que corre a través de ella.
agua corriendo, y el viento en la cara.
es en el miedo cuando te siento más cerca,
y en la gloria de los pequeños momentos a ciegas

que te vuelvo a encontrar.
¿Qué tan cierto es eso de que quienes conocen nuestros secretos y aún asi nos aman son nuestra verdadera familia? A veces pareciese que se necesita omitir lo primero para mantener con vida lo segundo.

¿sabes cuándo viene la ruptura?  Es en ese momento, cuando sabes que se ha caido algo, que se perdió en el camino; que ya no lo ves. Entonces, con los ojos, con las manos; presientes esa ausencia que te hace mirar las cosas como si las vieras por primera vez. Es ahi, desnudos todos, que te preguntas lo que se habia quedado en la parte de atrás del coche. Aún cuando sabes que harás todo por recuperarlo, en realidad tus movimientos son en automático, el proceso lento de un otoño cualquiera se siente bien adentro de uno. No puedes retener la primavera, mucho menos esperar que la luna se quede un poco más de tiempo por la noche; el sol, con esa luz blanquecina que le da un brillo espumoso a las cosas, alumbra entre los rincones, entre las ramas desnudas, entre las hojas caidas. Y todo se ve, como si fuera la primera vez, aunque esta vez, las cosas sucedan de otra manera.