El mar estaba demasiado quieto, no habia viento a favor ni en contra. Nada surgia en la superficie, un cielo sin nubes; una sola línea en el horizonte. Sólo el silencio, El silencio que nos comia, nos perseguia, ahogaba nuestras ansias, incluso nuestro instinto de respirar. Ahora me pregunto si acaso nos movíamos, eramos un punto en un mar dormido. Nadie dijo nada, no esperábamos ya nada. Creo que cada quien pensaba en los días de sol y buen viento, en las velas presumidas, cansadas de respirar tanto aire fresco; y podíamos oler el aroma del agua, y escuchar el chapoteo de los peces; le huíamos al silencio sin saberlo. Ahora, todo es de él y ya nada nos pertenece, no estamos tristes ni melancólicos; cada quien se desprendió de si mismo, nos ofrecimos al mar para poder navegar sin rumbo.

Posted 4 months ago

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