todo puede ser tan relativo, menos la constante de amarte...
todo puede ser tan relativo, menos la constante de amarte...
Hay momentos en los que pierdo el control de mis limites, y me convierto otra vez en un animal asustado, pequeño, incómodo con su cuerpo, viendo a los ojos al predador que le amenaza y le ha sacado del remanso tranquilo de la inocencia. Reconozco aún ahora esa sensación extraña, ese malestar que crece y se acumula en mi quijada, en el estómago, hasta que vuelvo a tomar el control de lo que está sucediendo, o simplemente, salgo corriendo.
Por la manera de mirarme, descubri que habían cosas que tenía miedo de decirme, reconocí la forma de su labios cuando pierden el valor para abrirse y por fin decirlo todo. Yo también permanecí callada, pensé que al prolongar el silencio en algún momento lo romperías.
y tus caricias se vuelven ramas que forman enredaderas en mi piel, en mis brazos y en mis piernas. Me parece que del paso de tus manos por mi cuerpo van germinando emociones nuevas, hojas raras, multicolores, que me envuelven, me despiertan y me transportan entre los árboles y plantas de tu ser. Que tranquilos pasan los días de siembra, que dulce sabe nuestra cosecha.
Que la cosecha sea buena, abundante... que demos todo lo que somos y tenemos para recibir más. Sólo con los más amorosos cuidados podremos recibir buenos frutos de lo que hoy estamos sembrando.