Placer culposo
En el dominio de la voluntad, casi pierdo la apuesta. Sentí el viejo picor de las manos que me pedian intentarlo una vez mas; medirme, reconocer mi fuerza. Podía percibir las emociones revueltas del peligro, pero una parte de mi esperaba que cumpliera mi promesa; que volteara la mirada, cerrara los puños de las manos. Continué como si nada, me decidi por este lado del camino, entendi que no añoraba ya nada.
